miércoles, 25 de noviembre de 2009

34 detenidos en una operación de castigo contra los jóvenes de la izquierda abertzale

LA MAYOR REDADA DE LOS ÚLTIMOS AÑOS

El Estado español se supera a sí mismo en su guerra contra la izquierda abertzale. Policía española y Guardia Civil realizaron ayer la mayor redada en muchos años y optaron por dirigirla contra sus jóvenes. Tras 34 arrestos se multiplicaron los registros en busca de elementos que sirvan de prueba, aunque Rubalcaba dejó claro que no las necesita: le basta con acusarles de ser de Segi y, por tanto, «cantera de ETA».

Ramón Sola /GARA

Fue una auténtica «noche de cuchillos largos» por su dimensión, aunque esta vez quienes irrumpieron armados a la vez en decenas de domicilios no buscaban liquidar a la oposición interna -como hizo Hitler en 1934-, sino atacar la iniciativa política de su enemigo: la izquierda abertzale. Nada menos que 34 jóvenes independentistas han pasado la noche en calabozos de la Policía española y la Guardia Civil tras la mayor redada producida en muchos años en Euskal Herria. Para encontrar tantos arrestos simultáneos y en régimen de incomunicación hay que remontarse probablemente a las razzias contra los refugiados vascos de mitades de los años 80.

La dimensión del operativo da fe del interés del Gobierno español en lanzar un mensaje de dureza total en un momento en que la izquierda abertzale mueve ficha en el terreno político. Además del número de detenciones, llamó la atención que el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ni siquiera vio necesario inventar una versión oficial sobre las detenciones. Así, no se ha difundido ninguna imputación delictiva concreta, salvo la de «pertenencia» a Segi, de la que se recuerda que fue tipificada como «organización terrorista» por la sentencia del Tribunal Supremo español de 2007. También se argumenta, igualmente sin prueba alguna, que con los arrestos se impiden futuros relevos en ETA.

Rubalcaba aseguró que han cumplido tres objetivos en uno: obstaculizar que Segi se reconstruya, impedir que «ETA tenga una cantera» y luchar contra la kale borroka. Rodolfo Ares, consejero de Interior de Lakua, completó este discurso «preventivo» con esta frase: «Es un paso muy importante para impedir el relevo generacional en ETA».

Pese a esta evidente falta de base probatoria concreta, partidos como PSOE, PP y UPN e instituciones como los gobiernos de Lakua e Iruñea se apresuraron a saludar la redada como una buena noticia. El PNV, por su parte, eludió criticarla y dijo que esperará a ver qué elementos aportan las FSE y el juez.

Encañonados en Sestao

La Policía española llevó la voz cantante del operativo, con la colaboración de la Guardia Civil en unas pocas localidades. Pese a estar ya bajo control directo del PSOE, la Ertzaintza quedó al margen de la operación. Y la firma la puso el juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska, que viajó a Donostia para dejarse ver ante las cámaras. Varios medios fueron alertados de la redada, que comenzó hacia la 1.00.

Casi todos los jóvenes detenidos tienen una trayectoria muy conocida en movimientos políticos o sociales, lo que deja claro el perfil buscado por Rubalcaba. Algunos de ellos ya habían sido detenidos con anterioridad. Es el caso de Irati Mujika, excarcelada en enero tras tres meses presa e hija de Juan Mari Mujika, que denunció haber sufrido un secuestro parapolicial en Donapaleu. Jon Anda y Jon Liguerzana también han pasado algún tiempo en prisión. La gasteiztarra Goizane Pinedo fue arrestada en marzo pasado acusada de hacer pintadas y lanzar octavillas sobre el TAV con otros cuatro jóvenes, aunque quedó libre.

Varias de las detenciones fueron violentas, según relataron testigos a GARA. Es el caso de la de Idoia Iragorri, en Sestao. Desde allí explicaron que su compañero fue arrojado al suelo y esposado mientras se prolongó el registro, y que ambos fueron encañonados por los policías.

Una de las primeras detenciones fue la de Ibai Esteibarlanda, vecino de Elorrio que fue capturado en Hondarribia en torno a la 1.30. Tras meter a su compañera en otra habitación, de modo que no pudiera ver el registro del piso, se lo llevaron a Donostia para registrar otro piso en el Antiguo en el que vive habitualmente. A una hora similar se produjo la irrupción en la casa de Aitziber Arrieta, en la calle Narrika de la Parte Vieja donostiarra. Estaba sola, y el registro se prolongó hasta cerca de las 5.30. «Ha quedado todo hecho una mierda», explicaban quienes pudieron acceder luego, una expresión que se repetía en muchos testimonios. Al parecer, Policía y Guardia Civil tenían mucha prisa en cerrar la redada pronto.

Ordenadores, carteles, botes...

Para las 8.00, la operación estaba acabada en casi todos los puntos, aunque la Plaza del Ayuntamiento de Barañain seguía tomada por la Guardia Civil. Y seguían sacando cajas del gaztetxe Esparru de Zizur Nagusia, de Antsoain, de Lekeitio, de Zaldibia...

Los dos cuerpos policiales no se limitaron a practicar las detenciones y a registrar las viviendas, sino que acudieron sistemáticamente a otros locales de los que encontraran llaves, ya fueran bares, gaztetxes, asociaciones de vecinos... Así ocurrió, por ejemplo, en Sestao, donde entraron en la sociedad Mendieta tras hallar unas llaves en casa de Idoia Iragorri. Se llevaron mucho material.

Los registros se hicieron con especial celo en Nafarroa, donde se multiplicaron las irrupciones en todo tipo de locales, incluso públicos, como las antiguas escuelas de la Carbonilla en Errotxapea (Iruñea) o el gaztetxe de Barañain. También entraron en dos sedes de peñas.

En Antsoain o Zizur no hubo arrestos, pero sí múltiples registros. En la primera localidad, entraron a las 6.00 en la asociación de vecinos, donde permanecieron dos horas y media. Vecinos denunciaron que la Policía Local cortó las calles y facilitó así la labor de la Policía española. De ahí se fueron al bar Zaldiko, que estuvo ocupado durante una hora tras la que se llevaron el disco duro del ordenador, CDs e incluso premios de la Euskal Tombola. Y siguieron la ruta en la sociedad Bikupe. «Se han llevado discos duros de tres o cuatro ordenadores, algunos carteles, fotos de cuatro presos del barrio, dos ejemplares del reglamento interno de la sociedad y un bote desatascador, diciendo que era ácido sulfúrico», detallaba un vecino.

En Zizur Nagusia, la Guardia Civil accedió al gaztetxe pronto, en torno a las 4.00, entre rumores -luego desmentidos- de que se había detenido a una persona. Al parecer, acudieron antes a varias viviendas de jóvenes para tratar de obtener unas llaves, pero al no lograrlas forzaron la cerradura y entraron, empleando como testigos a un joven y a la madre de otro.

El registro se prolongó hasta las 10.15. El alcalde, de Nafarroa Bai, se personó para interesarse por la situación, pero la Guardia Civil se limitó a decirle que el caso estaba bajo secreto. Entre las cosas que se llevaron seis horas después se pudo ver una talla de madera en la que se puede leer Esparru Gaztetxe, plástico para pancartas, un panel informativo sobre el TAV... El local quedó precintado.

La Guardia Civil también rompió la puerta de la herriko Joxepane de Zaldibia. Varios amigos pudieron abrazar al detenido, Xumai Matxain, antes de que se lo llevaran a Madrid. En Andoain, la Policía española se llevó a dos agentes municipales para que hicieran de testigos en la entrada a la herriko, en la que se rompieron la persiana, varias puertas y el mueble en que se guardaba el dinero y la documentación de la sociedad. Se habrían llevado unos 3.000 euros.

Operación abierta

La redada sigue abierta, aunque el juez Grande-Marlaska regresó a Madrid al tiempo que eran llevados también allí los detenidos. Según el movimiento proamnistía, las FSE acudieron a los domicilios de otros siete jóvenes a los que no encontró. Tres de ellos serían navarros: Ainara Bakedano, Mikel Fernández e Iker Martínez. Dos más, de Lekeitio: Zuriñe Gojenola y Gaizka Likona. La lista se completa con Carlos Renedo, de Otxarkoaga, y Olatz Izagirre, de Urnieta aunque residente en Azpeitia.

El movimiento pro-amnistía explicó también que en Lekeitio los uniformados acudieron al domicilio de los padres de Haritz y Amagoia Olabarriaga, pero sin mostrar orden de detención alguna. Según fuentes policiales citadas por agencias españolas, en total se habían emitido cerca de 40.

Horas después, las agencias españolas comenzaron a difundir los habituales currículos, en los que se destaca la implicación de los detenidos en candidaturas de ANV o Sozialista Abertzaleak. Esta vez se resaltaba también que algunos «ocuparon cargos de representación estudiantil en la Universidad». Y se cita incluso algún caso de multas por infracciones «derivadas del consumo de drogas».

Institutos y universidades

Las detenciones fueron contestadas rápidamente de modo espontáneo en centros educativos como la UPNA, donde se celebraban elecciones al Claustro y se realizó una manifestación por el exterior y el interior del Aulario. En la HUHEZI de Eskoriatza -donde estudia Maialen Eldua- hubo paro y una manifestación de 150 personas, en la que la Ertzaintza identificó a cinco participantes y les siguió hasta la puerta. En el campus de Gasteiz se reunieron unas 400. Y en el instituto de Amurrio, 60.

Ya por la tarde, hubo concentraciones en Amezketa (70), Eibar (40), Urduña (36), Arrasate (117), Hendaia (50), Igorre (48), Errotxapea (50), Bakio (62), Gares (40), Urretxu-Zumarraga (60), Gros (100), Amara (75), Burlata (100), Legorreta (37), Leioa (75), Irun (50), Zamudio (200)...

En Iurreta se hizo una manifestación en la que participaron unos 300 vecinos, en Tolosa fueron 150, en Orereta 250, en Sestao 400, en Zaldibia 500, en Andoain 150 y en la Parte Vieja de Donostia 100. En muchos de estos lugares se repetirán las convocatorias mientras se mantenga la incomunicación.

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