Leído en SUGARRA, publicación marxista vasca
La legalización de la coalición electoral BILDU, formada por EA, Alternatiba y Araba Bai así como por un amplio sector de independientes, abertzales y de izquierda, por parte del Tribunal Constitucional, ha supuesto una importante conquista para los sectores populares vascos que exigían al Estado español el pleno respeto de los derechos democráticos para todas las opciones políticas.
Aunque es evidente que la presencia de BILDU en las próximas elecciones municipales y forales constituye un hecho positivo, no hay que olvidar que en las prisiones españolas y francesas hay, en estos momentos, cerca de 900 presas y presos políticos vascos a los que no se les reconoce oficialmente esa condición; y que cerca de 40.000 ciudadanos y ciudadanas vascas tienen limitados sus derechos políticos al negárseles la posibilidad de ser elegidos para ocupar cargos públicos, sin estar incursos en procesos de inelegibilidad ni estar privados de dicho derecho en virtud de sentencia en firme. Igualmente, tampoco hay que olvidar que aún está pendiente la vista sobre SORTU en el Tribunal Constitucional, después de que fuera prohibida su inscripción en el registro de partidos por el Tribunal Supremo español.
Esta nueva situación política es consecuencia de la interacción de varios factores. Por una parte, responde a la voluntad del sector mayoritario de la izquierda abertzale de poner en práctica unas formas de lucha que no dificulten o impidan la acumulación de fuerzas populares, de acuerdo con el resultado del debate interno que desarrolló durante varios meses en 2009 y que se concretó en el documento “Zutik Euskal Herria” (febrero 2010). Voluntad que se ha visto reforzada por los acuerdos alcanzados por dicho sector con otras fuerzas políticas, como son el Acuerdo del Euskalduna (junio de 2010) y el de Gernika (septiembre de 2010); así como por los gestos de distensión realizados por la organización armada ETA, como son el anuncio del alto el fuego (enero de 2011) y el del fin del cobro del “impuesto revolucionario” (abril 2011). Pero también hay que destacar el creciente respaldo popular que se ha puesto de manifiesto con ocasión de las distintas movilizaciones convocadas para exigir el reconocimiento de todos los derechos democráticos y apoyar la consolidación del proceso.
En cualquier caso, la legalización de BILDU por el TC español va a posibilitar la presencia de centenares de representantes populares en los ayuntamientos, Juntas Generales de Bizkaia, Araba y Gipuzkoa, así como en el Parlamento Foral de Nafarroa, instituciones todas ellas que constituyen la base del aparato político-administrativo del Estado español en Euskal Herria, que se pueden convertir, a partir de ahora, en nuevos ámbitos de la lucha de clases (social y nacional).
Aunque el carácter de BILDU es limitado, pues se creó como una coalición electoral, con un contenido social interclasista y, por tanto, no posee una dirección u orientación política acorde con los intereses específicos de la clase obrera vasca, a medio plazo podría constituir un instrumento valioso que nos permita avanzar hacia la construcción de un bloque democrático nacional, en el que sea la clase obrera la que desempeñe el papel hegemónico.
Y es éste bloque, precisamente, uno de los objetivos estratégicos de los comunistas vascos para impulsar el proceso revolucionario de construcción nacional y transformación social en Euskal Herria. Por eso, desde un punto de vista táctico, los comunistas vascos debemos apoyar a BILDU. Y en estos momentos, ese apoyo se concreta en pedir el voto para sus candidaturas en los cuatro territorios de Hego Euskal Herria.
La participación popular en las próximas elecciones municipales y forales, también abre la posibilidad de impulsar la creación de una asamblea de cargos electos a nivel nacional, lo que se podría llevar a cabo mediante la reactivación de UDALBILTZA que, como sabemos, fue legalizada a raíz de una sentencia absolutoria de la Audiencia Nacional el pasado mes de enero.
En este mismo sentido podemos enmarcar el trabajo conjunto, de cara a este 1º de mayo, de la mayoría sindical vasca, con un llamamiento común que no se producía desde 2004. Este 1º de Mayo común cobra un doble valor, pues además, la mayoría sindical vasca se ha convertido en el referente de lucha para miles de trabajadores, tanto dentro como fuera de Euskal Herria, sobre todo en el Estado español, si tenemos en cuenta las posturas claudicantes y “pesebriles” que han adoptado UGT y CC OO. Claro ejemplo es la manifestación que realizaron en Madrid contra la reforma de las pensiones y de la negociación colectiva junto a fuerzas sindicales de otras partes del Estado.
También tomamos nota de la iniciativa de la red Independentistak para conseguir la celebración de un Aberri Eguna conjunto. Este año en dos puntos distintos, Gernika y Baigorri con un amplio seguimiento de esta iniciativa.
Todos estos movimientos, en su conjunto, nos muestran que se dan las circunstancias objetivas para la conformación de un amplio bloque popular en lucha por la independencia y el socialismo en Euskal Herria. Ahora lo que hace falta es la construcción de una vanguardia consciente y enraizada en el proletariado vasco que sea capaz de sacar provecho de todo este potencial.
De momento, todo nuestro apoyo BILDU en la próxima contienda electoral.