domingo, 26 de julio de 2009

300 millones desempleados en el mundo

El imperialismo descarga la crisis económica sobre el proletariado y los pueblos del mundo.

Periódico Nueva Democracia (Chile)

Hace más de un año venimos constatando la inevitable agudización de la actual recesión económica mundial gestada en el seno del imperialismo norteamericano, y desde entonces hemos ido develando los mecanismos con los que el imperialismo, principalmente yanqui, y sus lacayos en las semicolonias intentan reflotar la economía a costa del proletariado y los pueblos del mundo.

El modo de producción capitalista hemeoniza la economía mundial, y es la superpotencia imperialista estadounidense en colusión y pugna con un puñado de grandes potencias, quienes someten a los pueblos del mundo mediante toda clase de mecanismos económicos y extraeconómicos. Esta producción no puede desarrollarse de otro modo que a saltos, en ciclos de crecimiento y recesión, tal como dijera Lenin, dos pasos adelante y uno (algunas veces dos) hacia atrás.

La continua caída de la tasa de ganancia obliga a la creciente concentración del capital y a producir mercancías en volúmenes gigantescos que inundan el mercado sin encontrar salida entre la población mundial que vive mayoritariamente en condiciones de absoluta miseria.

Es pues, la propia producción capitalista la que inevitablemente desencadena sucesivas crisis económicas, cada vez más profundas, que se seguirán sucediendo hasta que los ejércitos del proletariado y las masas populares barran con el imperialismo, el gran capital y finalmente la propiedad privada.

Hace más de un siglo y medio que el capitalismo dejó de ser un elemento de progreso para la humanidad, hoy es un lastre que se sostiene agonizante en una putrefacta crisis general que cada tanto expele fétidos vapores que ni la más colorida palabrería burguesa puede ocultar.

Las gigantescas fuerzas productivas, suficientes para mejorar el nivel de vida de todos los pueblos del planeta, son hoy propiedad de un puñado de imperialistas y grandes burgueses. Creado por el trabajo social de los proletarios del mundo, el capital es vuelto contra los mismos proletarios como cadenas, que se hacen aún más pesadas cuando el imperialismo y las clases reaccionarias descargan sobre éstos el peso de la recesión económica, tal como ha venido ocurriendo todo este último año. Hoy el mundo una vez más es testigo de la pesada carga que significa el imperialismo para la población mundial.

Toda recesión económica profundiza el desempleo, esto es algo que los economistas burgueses ni siquiera intentan ocultar, presentándolo como si fuese una ley natural que el proletariado y los pueblos del mundo estamos forzados a aceptar. Si durante los períodos de florecimiento económico el ejército industrial de reserva es un requerimiento del capital para mantener bajo el nivel general de salarios, durante los períodos de recesión el desempleo masivo y la superexplotación son condiciones aún más marcadas para resguardar las utilidades de los explotadores.

Cientos de millones desempleados

Si durante los tiempos de bonanza la propaganda burguesa consigue imponer en las masas cierta sensación de progreso y bienestar, durante los períodos de recesión económica el poder del capital se deja caer con todo su peso sobre el proletariado y el pueblo.

Los proletarios, privados de todos los medios de producción y de vida están condenados a vender su fuerza de trabajo como asalariados. Son los creadores de la riqueza capitalista pero su subsistencia depende de que su fuerza de trabajo sea requerida para la producción de nuevas mercancías. La recesión frena la producción de mercancías, las fábricas desaceleran sus líneas de producción y los capitalistas lanzan a la calle a millones de obreros en un intento por minimizar sus pérdidas. Muchos sectores de capas medias que habían conseguido escalar socialmente prestando servicios profesionales verán ahora que sus servicios no son requeridos y serán empujados nuevamente a las filas del proletariado. Muchos capitalistas menores, pequeños y medianos productores fuertemente endeudados con la burguesía financiera, ni siquiera recortando personal podrán evitar la quiebra y también en gran número se verán obligados ellos mismos a buscar trabajo como asalariados, incrementando aún más las filas de desocupados.

Todo lo que describimos ya puede evidenciarse. Durante el último año la magnitud de la recesión actual apenas ha comenzado a manifestarse, pero ya en todos los continentes los desempleados se cuentan en decenas de millones:

Sólo en la superpotencia hegemónica, Estados Unidos, 7 millones de empleados han sido despedidos desde que se inició la crisis. 14 millones de personas se encuentran actualmente sin empleo, expresada en una tasa de desocupación de 9,5% (econompicdata.com).

Para Canadá en el mes de mayo hubo una pérdida neta de 42 mil empleos y la cesantía alcanzó el 8.4%. Desde octubre de 2008 la burguesía canadiense ha desecho 363 mil empleos permanentes que elevan la cifra de desempleados a unos 8,8 millones de personas.

En Europa el 9,5% de desempleo anunciado en junio equivale a 15.013 millones de personas se encuentran desempleadas sólo en la zona euro, compuesta por 16 naciones. En toda la Unión Europea, que agrupa a 27 naciones, 5.1 millones de personas han sido despedidas de sus puestos de trabajo en los últimos 12 meses. Los países europeos con mayor desempleo son España (18,7%), Letonia (16,3%), Estonia (15,6%) y Lituania (14,3%) (bbcnews). La Comisión Europea prevé que el desempleo de la zona euro suba a 9.9% este año y a 11.5% en 2010.

Rusia, la segunda potencia atómica, declaró que 7.5 millones de sus habitantes se encuentran sin trabajo, equivalentes al 9.9% de la población económicamente activa.

Las potencias orientales también cuentan sus desempleados por millones. Durante junio en el imperialismo de Japón el número de desempleos subió por séptimo mes consecutivo en 770.000 personas, un incremento récord, hasta llegar a los 3,47 millones de desempleados, según los datos preliminares del Ministerio del Interior y Comunicaciones. En China las cifras de cesantía son particularmente difíciles de estimar. El gobierno socialfascista estima que son cerca de 20 millones de migrantes rurales quienes han tenido que regresar a sus pueblos sin un trabajo, mientras otro tanto sigue en las ciudades como habitantes desempleados. El año pasado 5.8 millones de jóvenes chinos concluyeron sus estudios universitarios, de los cuales 1.5 millones iniciaron este año 2009 sin trabajo. El economista Peter Bottelier por su parte, ha previsto que para este año entre 47 y 53 millones de trabajadores “no agrícolas” competirán por 6 o 7 millones de empleos no agrícolas durante este año (elpais.es).

En India, incluso antes del inicio de la recesión mundial se registraba que al menos un cuarto de sus 1.100 millones de habitantes viven con menos de un dólar por día, límite de la línea internacional de indigencia, en gran parte por falta de trabajo. Esta situación puede afectar hasta el 30 por ciento de la población, según las mesuradas estimaciones del Banco Mundial. Hace dos meses el gobierno Indio puso en marcha el “mayor programa de seguridad social del mundo”, pero a poco andar quedó demostrada su incapacidad de crear puestos de trabajo para 25 millones de desempleados rurales (ipsnoticias.net).

La OIT en un informe de mayo pasado estimaba un aumento del desempleo en Medio Oriente de hasta 25 por ciento en 2009, comparado con 2007, y del 13 por ciento para África Septentrional para igual periodo. En estas regiones se estima que 1 de cada 3 trabajadores es un “trabajador vulnerable”. Se espera que esta proporción aumente a 4 de cada 10. En África Subsahariana, cerca del 73% de los trabajadores de la región tienen “empleos vulnerables”, y esta cifra podría aumentar hasta más del 77% este año (ilo.org).

Para Latinoamérica, los informes de la OIT y CEPAL señalan que a los 15,9 millones de personas desempleadas en 2008, este año podrían sumarse entre 2,8 y 3,9 millones de cesantes, sumando en total casi 20 millones de desempleados. Estas cifras sin duda serán mucho mayores, pues consideran una tasa de desempleo entre 7,8 a 8,1%, cuando ya en muchos países el desempleo oficial ha debido reconocerse en alrededor de un 10%.

En previsiones anteriores la OIT calculaba que era probable que la tasa de desempleo a nivel mundial se ubicaría entre 6,3% y 7,1%, lo que significaba que se sumarían a las filas de desempleados entre 24 millones y 52 millones de personas en el período 2007 a 2009. Pero en su nuevo informe -titulado Actualización de las Tendencias Mundiales del Empleo, mayo 2009- la OIT debió corregir sus proyecciones adelantando que las cifras totales de desempleados se ubicarían entre 210 y 239 millones de personas a nivel mundial para este año. Esto corresponde a tasas de desempleo mundial de 6,5 y 7,4 por ciento, respectivamente (ilo.org).

Esta cifra es sin duda mucho menor a lo real. Sólo si se consideran las tasas comunicadas por la prensa oficial -que en prácticamente todos los países del mundo se vienen ubicando entre el 9,5 y 10%- la cifra global de desempleados supera ampliamente los 300 millones de personas. ¡Más de 300 millones de proletarios deben ser sacrificados para recuperar las utilidades perdidas por un puñado de imperialistas y grandes burgueses!

Defender las conquistas

El sufrimiento de los pueblos del mundo es aún insuficiente para revertir la situación económica. El imperialismo requiere concentrar aún más capital y destruir más fuerzas productivas para superar la recesión. En otras palabras, habrá más quiebras de fábricas, más cesantía, más pérdidas de fondos de pensiones, más disputas de mercados por medios económicos, diplomáticos y militares para reactivar la economía.

Las conquistas que los trabajadores pudieron lograr durante la última fase de expansión económica se ven ahora arrebatadas. Quienes conservan su empleo deben trabajar jornadas más extendidas y en condiciones más duras. Los nuevos contratados lo hacen en peores condiciones y con menores salarios. Los proletarios se ven ahora forzados a luchar por defender sus puestos de trabajo y sus condiciones laborales. Durante las crisis el proletariado pierde sus conquistas, esta es la tendencia general, pero si no luchara la pérdida sería aún mayor.

Toda esta situación despierta paulatinamente el odio de clase en los pueblos del mundo, que en número creciente vienen desarrollando protestas y movilizaciones. “La agitación social ya está aquí”, alertaba a sus patrones imperialistas el director general de la OIT, Juan Somalia, en la presentación de las tendencias mundiales del desempleo. En todos los países del mundo, incluso en las potencias imperialistas, se vienen desarrollando multitudinarias manifestaciones bajo la histórica consigna ¡que la crisis la paguen los ricos!, ejemplo innegable que las masas del mundo están prestas a rebelarse. Para los revolucionarios, las conquistas que el capital viene arrebatando a cientos de millones de proletarios en el mundo, sirven también para demostrar la necesidad de desarrollar la lucha política por la conquista del poder para la clase y el pueblo.

La rebelión se justifica

La actual recesión no es sólo una nueva crisis cíclica, se produce dentro de la crisis general del capitalismo y profundiza su agudización. Por primera vez una crisis económica abarca simultáneamente a todos los rincones del globo, sin excepción, evidenciando en todas partes la pesada carga que significa el imperialismo para los pueblos y naciones oprimidas del mundo.

Hoy una de las principales tareas de los imperialistas y reaccionarios de todo el mundo es reactivar su economía. En esta tarea reaccionaria se apoyarán en el revisionismo, que buscará colaborar con los opresores para poner al proletariado y los pueblos nuevamente de rodillas a cambio de algunas pocas dádivas.

En este sentido los millares de proletarios que en todos los continentes se movilizan y enfrentan a la represión son una gran bofetada para aquellos obcecados que aún dudan que las masas están prestas a rebelarse. La actual recesión se desarrolla dentro de la nueva gran ola de la revolución proletaria mundial, empujada por los pueblos de Perú e India que nos iluminan en el camino de la guerra popular, poniendo al maoísmo como mando y guía de la revolución, y demostrando a los pueblos que las masas organizadas por partidos comunistas mlm pueden vencer cualquier arremetida del imperialismo y los reaccionarios.

Las condiciones objetivas para la revolución están dadas desde hace tiempo, a esto se suma hoy la voluntad combativa de las masas que los comunistas debemos aprender a conducir por el camino de la revolución.

Proletarios, la rebelión se justifica. ¡Viva el proletariado y los pueblos del mundo!

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